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En el principio es el recuerdo. No hay una clara imagen que defina las acciones de lo acontecido, los recuerdos se van configurando con pequeñas
secciones parecidas a capas transparentes que se sobreponen en una suerte de torres de filminas que siendo transparentes, nos presentan a los recuerdos difusos y
con una bruma parecida a la que envuelve a los sueños.
En Julio Pastor los recuerdos se traman con la pintura a través de fotografías, y por este medio encuentra la claridad necesaria para reconstruir la estética de las
acciones sucedidas y las circunstancias que fueron dando forma a los hechos de su vida. A la par reanima los vínculos afectivos de amigos y familiares que a través de
amor se han ido presentando en su existencia y sólo por medio de la calidez de la pintura es posible para Julio la reaparición de esas emociones.
En cada pintura la construcción compositiva se ha ido ensamblando de partes semi-autónomas, las cuales son en sí mismas pequeñas obras que sólo tienen relación con el todo porque
están sobre un mismo soporte. Pero hay hilos conectores invisibles que se pueden dar por la manera en que cada uno de nosotros nos aproximamos a sus obras, donde podemos activar
o dejar aislada a alguna de las pequeñas imágenes para centrar nuestra atención en algo que nos resulta significativo.
Con Julio podemos practicar una de las acciones de la existencia que resulta más trascendente, y es gracias a sus pinturas donde encontramos un ejemplo de esto; es la comprensión
intuitiva de "TODO EN UNO Y UNO EN TODO". Donde cada imagen plasma el espíritu de un objeto o da forma a lo que no la tiene. Ello implica que debe haber un espíritu de
creatividad moviéndose sobre el cuadro. Así la misión de Julio no es copiar lo que su realidad o los recuerdos le presentan sino conferir a su obra un hálito de vida.
La práctica diaria de la pintura y la confianza en cada una de las decisiones que ha tenido que tomar Julio Pastor para poder presentar esta exposición nos animan a entender
que estamos ante un pintor sensible y a la vez inteligente, un artista que ha aprendido a no sugerir lo que es omitido sino que ha logrado hacer que toda la realidad se refleje
en los recuerdos o en las pequeñas cosas que están a nuestro lado. Ya que cuando éstas son del todo comprendidas se nos aparecen como algo más que ellas mismas. Las pinturas de
Julio Pastor son realidades y no meras sugerencias de los recuerdos o de sus imágenes mentales.
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