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Viviendo en la Ciudad de Groningen, en Holanda comencé a entrenar para correr un maratón. Debido a que las ciudades en éste país son mucho más amistosas para el peatón que mi natal Ciudad de México, decidí comenzar un experimento: cada día trataba de variar mis trayectos de tal manera que pudiera recorrer el mayor número de calles posibles.
La ruta que seguí cada día fue registrada en un grabado en metal que fue impreso en 8 estados. El número de recorridos que se muestran en cada estado fue aumentando en relación a la serie de Fibonacci.
La serie en conjunto cuenta dos historias de manera paralela. Por un lado se pueden identificar las calles por las cuales fuí derivando. De esta manera, mientras que en el primer estado uno sólo puede ver una línea, para el octavo estado se alcanza a identificar gran parte del mapa de la ciudad. Por el otro lado la serie es un ejercicio de una pieza autoreferencial, pues a su vez narra el proceso bajo el cuál el mismo grabado fue hecho.
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